Tus padres son muy "cool"

Posted by admin Category: historias

Nos estamos tomando un tiempo para grabar una maqueta, que no un disco, con canciones viejas y canciones nuevas. Nos encantó la experiencia de grabar con Víctor en su estudio Chester Music Lab. Los cables por el suelo, los micros, ese olor a barniz, pintura y electricidad. El vecino que molestaba a todo el vecindario; las birras en el sofá; tocarlo todo, como un niño pequeño en una casa extraña. Nos enamoraron las canciones que casi no reconocíamos con ese sonido tan limpio. El sonido del tejano contra la guitarra, limpiar la respiración de algún momento de silencio. El bajón al no sonar como queríamos, y el subidón un día más tarde al comprobar que sí sonábamos bien.

Grabar una maqueta, que no un disco, en el estudio de Victor Bou fue una grandísima experiencia. Pero ahora queríamos volver a lo que pensamos que somos, algo más pequeño, más de amigos con una guitarra en un parque o debajo de una sombrilla en las playas de Menorca. Algo más sucio, de estar por casa, de accidente que suena a algo que me parece de otro, y debe serlo, pero va a ser mi canción de momento, ya me denunciará alguien si la plagié sin darme cuenta.

Así es que hemos cogido todos los cacharros acumulados con el tiempo y nos hemos puesto a grabar en casa, sin prisas. Y ya podemos comenzar a contar cosas. Hemos estado estudiando las estructuras, los tiempos, probando sonidos, aprendiendo a buscar el sonido con el que nos sentimos identificados, que sea como pensamos que somos: sucio, de luz que entra por la ventana, de respiración y tos, de accidente que suena a algo que me gustaría que fuera de otro, y quizás lo sea, pero ya nos denunciará si nos escucha y se reconoce.

Este fin de semana hemos tenido el pequeño placer de poder compartir esto que hacemos con la familia, y hemos llenado el piso de amigos de toda la vida para que nos cantaran unos coros en una canción. Y no solo lo pasamos muy bien, ensuciamos todo e hicimos mucho ruido, como ese vecino del estudio de Víctor que molestaba a todo el vecindario; no solo lo pasamos bien, digo, sino que encima grabamos un trocito de vídeo con la sesión, y nos dejan publicarlo en Internet (Briconsejo: no olvidéis nunca pedir permiso a los amigos antes de publicar fotos y vídeos, tienen todo el derecho a quedarse al margen de las redes sociales).

Grabar es un rollo, no vamos a negarlo, aburrido, pesado, metrónomo por aquí, estática por allá, compaginar con el agobio del trabajo y la rutina diaria, escuchar la realidad de lo mal que llevas el ritmo, como te aceleras, que la voz suene nasal, o que no suene de ninguna manera, el ascensor otra vez estropeándolo todo, hoy hay mucha humedad para que la madera suene bien… Es un rollo, sí, pero solo por estos momentos que se quedan grabados en la memoria vale la pena el proceso. El final nos va a enamorar, aunque sea feo como el hijo de un hermano, pero el poco camino que hemos recorrido hasta ahora vale mucho la pena.

Gracias a todos los que siempre estáis ahí para apoyar las tonterías que se nos ocurren. Dentro de unos años, cuando les enseñe estos vídeos y estas fotos a vuestros hijos sabrán que los pesados de sus padres son muy cool.

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